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LA ECONOMÍA SOCIAL Y LOS MEDIOS ALTERNATIVOS DE COMUNICACIÓN

La comunicación como herramienta del desarrollo es –cada vez más evidente se observa esto- indispensable en cualquier proyecto productivo. La comunicación es en pleno siglo XXI, indispensable en el proceso de relaciones humanas, tanto sean estas dadas en función de objetivos culturales, sociales, económicos, comunitarios o de cualquier otro tipo.

Es muy interesante observar como en la actualidad es cada vez más notable la existencia de una doble y simultánea tendencia; en paralelo se desarrolla el fenómeno de la globalización como tal, y al mismo tiempo la necesidad de los integrantes de una comunidad o sociedad, de atender a lo local, a lo más próximo, cercano. Lo local busca su espacio en la proximidad, mientras que la tecnología y la economía nos conducen a un escenario que cada vez tiene menos barreras. En la capacidad de transitar entre esa supuesta –pero no real- contradicción, se basa el éxito de cualquier campaña de comunicación.

La necesidad de la Economía Social

En lo que podríamos definir como el desarrollo potencial de los actores económicos de nuestro país, es evidente que la Argentina –y así lo reconocen las organizaciones que la integran- muestra un importante rezago en la difusión e instalación comunicacional de lo que es el denominado tercer sector o economía social. Esa carencia no ha logrado, al cabo de los años, ser suplida por esfuerzos comunicacionales de gran valor, pero direccionados de manera equívoca, cuyo análisis y motivos no es tarea de esta presentación.

Dicho de otro modo: la economía social necesita comunicar su trascendente expansión y su evidente injerencia en el proceso económico productivo nacional (cada vez más notable), de una manera más eficiente y al mismo tiempo eficaz, acertando en esa política de difusión de su realidad, en el necesario equilibrio entre lo global y lo cercano (grandes medios + medios alternativos); dicha labor debe plantearse con un objetivo central, que es el de hacer llegar el mensaje a los integrantes de la sociedad en general, y no sólo a aquellos que son parte –de una u otra manera- de la propia economía social o tercer sector (hablar a los demás, no sólo hablar entre nosotros).

A lo largo y ancho del país, la economía social o tercer sector está plenamente desarrollada, y es parte esencial y vital en muchos casos del fenómeno productivo económico. Se expresa en cooperativasmutualesasociaciones de diverso tipo, las que se extienden por miles a lo largo y ancho del país, desde décadas a la actualidad.

Todas ellas cumplen desde siempre con valores esenciales para dicho sector, como lo son el ejercicio de la democracia participativa, el interés social, y la justicia distributiva.

Todos esos valores y logros de la economía social –que se expresan en su influencia calculada en derredor del 9% en la estructura económica nacional- merecen y necesitan ser difundidos ampliamente hacia todos los sectores de la heterogénea sociedad argentina. No sólo por el nada menor impacto de tipo económico que tiene en el conjunto tamaño flujo de recursos, si no fundamentalmente también, por el aporte que el tercer sector puede hacer a la argentinidad, en tanto instalación de un concepto de relación humana solidario, participativo, plural y democrático.

Las herramientas para comunicar

Los medios de difusión en la Argentina han transitado, al cabo de los últimos veinticinco años, por cambios inimaginables e impensados en otras épocas, a partir de los avances permanentes de las nuevas tecnologías. Con esta realidad, el panorama comunicacional rígido de lejanas décadas (50, 60 e incluso 70) que se expresaba en medios gráficos y originarios canales de TV por aire, hoy se muestra diametralmente opuesto. Grandes canales de televisión por aire, televisión por cable, radios de amplitud modulada y frecuencia modulada, medios gráficos y digitales, transmisión de contenidos a través de la web, medios digitales, comunicación satelital, medios periodísticos concentrados y emisoras alternativas, televisión digital terrestre, constituyen un mapa comunicacional vastísimo.

El fenómeno de las radios alternativas de baja potencia que transmiten por frecuencia modulada, implica una realidad a esta altura del siglo XXI imposible de desconocer. Expresiones plurales extendidas en toda la geografía, cumplen particularmente en pequeñas y medianas localidades, con el objetivo de mantener un contacto fluído y cotidiano con el receptor del mensaje: el ciudadano.

Lo propio puede decirse –aunque tal vez no con la masividad extendida de las FM, por ser víctimas más sufridas de la concentración mediática- de los canales televisivos de baja potencia, señales alternativas de cobertura local que “ingresan” a diario a cada uno de los hogares con su mensaje, emitiendo tanto sea a través de la distribución del cable o de forma autónoma.

Esa multiplicidad de medios de comunicación, extendidos a lo largo y ancho del país, se constituyen en un puente imprescindible para la difusión de todos los aspectos que hacen a las potencialidades de la economía social; que ello ocurra es en sí mismo un acontecimiento natural, por cuanto son esos medios alternativos de comunicación –en su génesis al menos- coincidentes con el tercer sector en cuanto a sus fines y objetivos.

Paralelamente, es trascendente subrayar que el aporte comunicacional que se puede brindar a la hora de concretar la difusión de los méritos, beneficios y logros del tercer sector, no está dado sólo en torno a sus aspectos tangibles y concretos: se considera tanto o más trascendente para la comunidad, la posibilidad de instalar en el imaginario colectivo común, los principios de democratización, pluralidad, equidad y solidaridad, que hacen a la economía social.

Lo señalado no implica desconocer y menos aun prescindir de las inmensas opciones y posibilidades que ofrecen los grandes medios comunicacionales, muchos de ellos concentrados, a la hora de plantear el objetivo central de difusión de las características y desarrollo de la economía social. Sobre esos beneficios, se vuelve innecesario extenderse, a los fines de esta presentación.